Origen y leyenda

Es la talla de la imagen, cuya noticia se hace notar ya en 1315, la que da inicio a la leyenda de su aparición. Ella, “Estrella de los mares”, es probable que quisiera arribar a nuestra costa para ejercer su cometido entre las gentes de este Pueblo suyo, del cual habría de ser su Mediadora y Servidora ante su Hijo. Gentes, las más pescadores y marineros; peregrinos de sudores, estelas y espumas salobres; que pudieran encontrar en Ella el consuelo necesario y la firme esperanza de una vida confiada a su amistad e intercesión… Su talla es de la que se entronizaban como protectora a bordo de las naos como “virgen de galeón”, y pudiera ser el pecio feliz y resto preciado de algún navío naufragado, después de haber dado a la costa de estos lugares, en los peligrosos estratos salientes del cretácico. Entre las rocas o arenas de la isla sería encontrado este tesoro, donde habría de tomar asiento sin querer salir de ella, a pesar de la cercana y segura campa del Rostrío, cual si su solitaria isleta fuera nave varada. Aquí su imagen sería la capitana, para acoger y guiar a sus devotos desde hace ya siete siglos.